Un juez de Tennessee ha dictaminado que una demanda que acusa a Meta de diseñar Instagram para que sea adictivo puede llegar a juicio, suponiendo otro desafío legal importante para el gigante de las redes sociales mientras los tribunales continúan examinando las denuncias sobre el impacto de la plataforma en los usuarios jóvenes. El caso fue presentado por la familia de una adolescente que alega que el diseño de Instagram fomentó el uso compulsivo que contribuyó a graves daños para la salud mental.
La demanda se centra en las acusaciones de que Meta incorporó conscientemente funciones destinadas a maximizar la interacción del usuario, incluyendo desplazamientos interminables, recomendaciones personalizadas, notificaciones y otros mecanismos diseñados para animar a los usuarios a pasar más tiempo en la plataforma. Según la denuncia, estas elecciones de diseño dificultaban que los usuarios jóvenes dejaran de usar Instagram y les exponían a contenido dañino durante sesiones prolongadas.
Meta pidió al tribunal que desestimara el caso, argumentando que las reclamaciones están prohibidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que generalmente protege a las plataformas online de responsabilidad por contenido publicado por terceros. La empresa también argumentó que las recomendaciones mostradas a los usuarios son decisiones editoriales protegidas y no características defectuosas del producto.
El tribunal de Tennessee rechazó esos argumentos en esta fase del proceso. El juez concluyó que la demanda cuestiona principalmente el supuesto diseño de Instagram más que el contenido específico creado por los usuarios. Como resultado, el tribunal determinó que las reclamaciones de responsabilidad por productos y negligencia de los demandantes debían ser consideradas por un jurado en lugar de ser desestimadas antes del juicio. La sentencia no determina si Meta es legalmente responsable del supuesto daño, pero permite que el caso avance.
Los demandantes sostienen que los sistemas de recomendaciones de Instagram y las funciones centradas en el compromiso fueron desarrollados intencionadamente para captar y retener la atención de los usuarios, especialmente la de los adolescentes. Argumentan que Meta era consciente de las preocupaciones sobre el uso excesivo y los posibles efectos en la salud mental de los jóvenes, pero seguía priorizando la implicación de los usuarios. Meta niega esas acusaciones y sostiene que proporciona numerosas herramientas de seguridad y controles parentales destinados a dar a usuarios y familias un mayor control sobre su experiencia online.
El caso es una de las muchas demandas presentadas contra Meta por familias, distritos escolares y fiscales generales estatales de Estados Unidos. Muchas de esas quejas hacen acusaciones similares, alegando que Instagram y otras plataformas de redes sociales fueron diseñadas deliberadamente para fomentar el uso compulsivo entre menores, sin proteger adecuadamente a los jóvenes de experiencias dañinas en línea.
Con el juez negándose a desestimar la demanda de Tennessee, ambas partes tendrán ahora la oportunidad de presentar pruebas ante un jurado. El juicio podría aportar una visión adicional sobre cómo los tribunales evalúan las afirmaciones de que el diseño de las plataformas de redes sociales —en lugar de solo el contenido generado por los usuarios— puede contribuir al daño relacionado con la adicción entre los adolescentes.