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Elon Musk pierde una demanda de alto perfil contra OpenAI y Sam Altman

Un jurado federal ha fallado en contra de Elon Musk en su demanda contra OpenAI, el CEO Sam Altman y el presidente Greg Brockman, suponiendo un gran revés legal al intento del multimillonario de impugnar la transformación de la empresa en un gigante de la IA con fines de lucro.

 

 

El veredicto unánime llegó tras un juicio de 11 días en Oakland, California, donde los jurados concluyeron que Musk tardó demasiado en presentar sus reclamaciones contra OpenAI. El jurado determinó que el caso estaba prohibido por el plazo de prescripción en lugar de decidir directamente si OpenAI violaba sus principios fundacionales.

Musk demandó originalmente a OpenAI en 2024, acusando a la empresa de abandonar su misión sin ánimo de lucro de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad. Argumentó que los ejecutivos de OpenAI desplazaron secretamente la organización hacia operaciones orientadas al lucro mientras aceptaban decenas de miles de millones de dólares de Microsoft y otros inversores.

Durante el juicio, Musk afirmó que contribuyó con aproximadamente 38 millones de dólares a OpenAI bajo la creencia de que la organización seguiría siendo sin ánimo de lucro y priorizaría la seguridad de la IA por encima de los intereses comerciales. Describió repetidamente la reestructuración de la empresa como “robar una organización benéfica”.

OpenAI rechazó las acusaciones y argumentó que Musk llevaba tiempo al tanto de las conversaciones sobre estructuras con ánimo de lucro antes de dejar el consejo de administración de la empresa en 2018. Los abogados defensores también afirmaron que la campaña legal de Musk estuvo motivada en parte por la rivalidad con OpenAI tras el lanzamiento de la empresa competidora de IA xAI.

La batalla judicial se convirtió en una de las batallas legales más seguidas de Silicon Valley debido a su posible impacto en la futura gobernanza de la inteligencia artificial. Musk había solicitado hasta 150.000 millones de dólares en daños, exigió la destitución de Altman de la dirección de OpenAI e intentó bloquear los planes de reestructuración de la empresa.

El caso también puso de manifiesto profundas tensiones entre Musk y Altman, quienes cofundaron OpenAI en 2015 antes de que su relación se deteriorara públicamente con los años. Durante todo el juicio, ambas partes atacaron la credibilidad y los motivos del otro.

El abogado de Musk, Steven Molo, argumentó que los jurados deberían desconfiar del testimonio de Altman, señalando testigos que supuestamente cuestionaron la honestidad del CEO de OpenAI. El equipo legal de OpenAI replicó que el propio Musk había apoyado previamente planes de expansión orientados al lucro y solo se opuso más tarde tras perder influencia dentro de la empresa.

La jueza Yvonne Gonzalez Rogers aceptó el veredicto consultivo del jurado y sugirió que Musk podría tener dificultades para anular el resultado en apelación porque la decisión del jurado se centró en cuestiones de momento fáctico. Sin embargo, el equipo legal de Musk dijo que planea apelar la sentencia.

La decisión representa una gran victoria para OpenAI, ya que la compañía continúa expandiéndose agresivamente en la carrera global de la IA. Los analistas afirman que la sentencia elimina una amenaza legal significativa que pesaba sobre los planes empresariales futuros de OpenAI, incluyendo una posible salida a bolsa que podría valorar a la empresa cerca de 1 billón de dólares.

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