Un tribunal penal de París ha condenado a diez personas por ciberacoso a Brigitte Macron, esposa del presidente francés Emmanuel Macron, concluyendo un caso vinculado a una prolongada campaña de acoso en línea dirigida contra ella. El tribunal determinó que los acusados compartieron repetidamente afirmaciones falsas y degradantes sobre ella en redes sociales.

 

 

Los acusados, ocho hombres y dos mujeres de entre 41 y 65 años, fueron declarados culpables de participar en acoso coordinado en línea. El tribunal impuso penas de prisión suspendidas que oscilaban entre cuatro y ocho meses. También ordenó a varios de los condenados asistir a cursos de concienciación centrados en el ciberacoso y restringió su acceso a las redes sociales durante un periodo limitado.

Según la sentencia, el acoso incluyó la difusión repetida de afirmaciones falsas sobre la identidad de la primera dama de Francia, Brigitte Macron, así como comentarios insultantes y degradantes sobre su vida personal. El tribunal afirmó que los mensajes eran persistentes y maliciosos, y que su efecto acumulativo equivalía a ciberacoso según la ley francesa.

Durante el proceso, los fiscales argumentaron que el contenido iba más allá de insultos aislados y formó una campaña sostenida diseñada para dañar su reputación. El tribunal estuvo de acuerdo, señalando que la frecuencia y naturaleza de las publicaciones causaron daño personal y cumplieron con el umbral legal de responsabilidad penal.

Brigitte Macron llevó el caso como parte de un esfuerzo más amplio para desafiar el acoso y la desinformación en línea. Miembros de su familia también testificaron durante el juicio, describiendo el impacto del abuso en línea en sus vidas personales. El tribunal señaló que el caso ilustraba cómo las plataformas digitales pueden amplificar narrativas dañinas cuando la información falsa se comparte repetidamente.

El veredicto forma parte de la aplicación más amplia de las leyes en Francia destinadas a combatir el acoso en línea. La legislación francesa permite a los tribunales sancionar el ciberacoso coordinado, especialmente cuando implica acciones repetidas de varias personas y resulta en daños demostrables.

El tribunal señaló que las sentencias reflejaban la gravedad de los delitos, teniendo en cuenta las circunstancias personales de los acusados. Añadió que el caso envió una señal clara de que el acoso en línea puede tener consecuencias penales, incluso cuando se lleva a cabo a través de redes sociales y otros canales digitales.

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