El presidente francés Emmanuel Macron ha ordenado a su gobierno acelerar la consideración parlamentaria de un paquete de medidas que prohibiría a los menores de 15 años usar las redes sociales y prohibiría el uso de teléfonos móviles en los institutos públicos. La iniciativa está destinada a ser adoptada a tiempo para el curso escolar 2026–27, comenzando en septiembre, y debe ser aprobada primero por la Asamblea Nacional y luego por el Senado.
Macron presentó las propuestas en un breve mensaje en vídeo en el que afirmó que las plataformas de redes sociales y sus sistemas de recomendación influyen en los jóvenes y que se necesitan normas más claras para proteger a los niños. Afirmó que tanto las familias como las escuelas deberían tener directrices directas sobre el uso de dispositivos digitales y que el gobierno busca limitar lo que describió como algoritmos manipuladores que fomentan la prolongada participación de menores. El anuncio refleja un enfoque político más amplio en Francia y otros países sobre la reducción de los riesgos potenciales asociados al tiempo extenso frente a pantallas y el acceso sin filtros a plataformas online.
Según el borrador de la legislación, las empresas de redes sociales estarían obligadas a implementar procesos robustos de verificación de edad y bloquear el acceso a usuarios menores de 15 años. La propuesta también incluye una prohibición nacional del uso de teléfonos móviles en institutos durante el horario escolar. Restricciones similares ya han sido adoptadas por algunos colegios individuales en Francia y otros países, donde los administradores han prohibido el uso del teléfono en las aulas y áreas comunes para reducir las distracciones y fomentar el enfoque en las actividades de aprendizaje.
Los partidarios de las medidas, incluidos varios legisladores y organizaciones de protección infantil, argumentan que los límites de edad obligatorios y las restricciones telefónicas ayudarán a abordar los problemas relacionados con el uso excesivo de redes sociales entre los adolescentes. Informes de agencias francesas de salud pública han mostrado que una alta proporción de adolescentes utiliza smartphones a diario y que la interacción frecuente con las redes sociales se ha asociado en algunos estudios con una reducción de la autoestima y la exposición a contenido dañino. Los defensores de la legislación afirman que la verificación de edad y los límites en el uso de dispositivos durante el horario escolar son herramientas que podrían fomentar hábitos digitales más saludables.
Los críticos de la propuesta han expresado preocupación por los desafíos prácticos y la eficacia. Se han planteado preguntas sobre cómo las plataformas online verificarían la edad de los usuarios con precisión sin recopilar datos personales intrusivos, y si los menores podrían eludir las restricciones usando aplicaciones alternativas o servicios no regulados. Algunos expertos en educación también han advertido que una prohibición total de los teléfonos en las escuelas podría limitar el acceso a herramientas digitales de aprendizaje integradas en los planes de estudio contemporáneos, a menos que las excepciones estén claramente definidas.
Se espera que el debate sobre la legislación continúe en la Asamblea Nacional y el Senado, donde los legisladores podrían enmendar las propuestas iniciales antes de las votaciones previstas. El enfoque francés sigue a un creciente debate internacional sobre cómo regular mejor el acceso de los niños a los servicios digitales y las redes sociales. Los gobiernos de varios países han considerado o implementado límites basados en la edad, reflejando el creciente interés público y político en equilibrar la seguridad en línea de los menores con el acceso a oportunidades digitales.
