Francia está preparando una legislación para prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años, con medidas previstas para entrar en vigor a partir de septiembre de 2026. La propuesta también incluye ampliar las restricciones existentes sobre el uso del teléfono móvil en las escuelas para cubrir a los estudiantes mayores, reflejando la creciente preocupación entre los responsables políticos sobre el impacto de las plataformas digitales en el bienestar y comportamiento de los jóvenes.
El proyecto de ley, preparado por el gobierno francés y previsto para revisión legal a principios de enero, pretende prohibir que los servicios de redes sociales proporcionen acceso a usuarios menores de 15 años. Con las reformas, empresas como TikTok, Instagram y Snapchat estarían obligadas a impedir que menores de este grupo de edad creen o mantengan cuentas. La legislación también propone ampliar la prohibición actual de los teléfonos móviles en escuelas primarias y secundarias para incluir los institutos.
El presidente Emmanuel Macron ha defendido personalmente la iniciativa, presentándola como parte de un esfuerzo más amplio para proteger a los niños del exceso de tiempo frente a la pantalla y de los riesgos asociados a la exposición en redes sociales. Aunque no expuso específicamente el plan en su discurso de Nochevieja, Macron reiteró su compromiso de proteger a niños y adolescentes de posibles daños relacionados con el uso de internet, como el ciberacoso, el contenido inapropiado y la alteración de los patrones de sueño.
El marco regulatorio existente en Francia ya exige que las plataformas de redes sociales obtengan el consentimiento parental antes de permitir que los usuarios menores de 15 años se registren, una ley aprobada en 2023. Sin embargo, la aplicación de este requisito ha resultado difícil, en parte debido a desafíos técnicos relacionados con la verificación efectiva de edad en diversos servicios. La nueva propuesta pretende abordar estas carencias estableciendo una edad mínima clara para acceder a redes sociales, en lugar de depender únicamente de la aprobación parental.
Extender las restricciones a los teléfonos móviles es un componente relacionado de la estrategia. Francia ha prohibido el uso del teléfono móvil en escuelas primarias y secundarias desde 2018, y la legislación propuesta aplicaría límites similares a los institutos, donde los alumnos suelen tener entre 15 y 18 años. Funcionarios gubernamentales han señalado investigaciones que relacionan el uso excesivo de pantallas y el uso del teléfono móvil con distracciones y otras preocupaciones de desarrollo, aunque en el pasado también ha sido difícil hacer cumplir estas medidas.
La iniciativa refleja una conversación europea más amplia sobre la regulación del acceso de los niños a plataformas online. En noviembre de 2025, el Parlamento Europeo instó a los Estados miembros a considerar establecer edades mínimas para el uso de redes sociales en respuesta a las crecientes preocupaciones sobre la salud mental adolescente y la exposición en línea, aunque la legislación de la UE deja los límites de edad a los gobiernos nacionales. El proyecto de ley francés está alineado con estas discusiones más amplias, adaptando su enfoque a las prioridades internas.
Los esfuerzos de Francia siguen a la primera prohibición nacional en Australia sobre el acceso a redes sociales para menores de 16 años, que entró en vigor en diciembre de 2025. La legislación australiana aplica límites de edad y obligaciones a las plataformas de verificar la edad antes de conceder acceso. Los responsables políticos franceses han citado el ejemplo australiano en debates públicos, viéndolo como un modelo para estructurar restricciones de edad efectivas.
El apoyo a límites de edad digitales más estrictos parece fuerte entre el público francés, según encuestas citadas en informes recientes. Una encuesta realizada en 2024 encontró que una mayoría considerable de los encuestados apoyaba prohibir el acceso a redes sociales para menores de 15 años, reflejando la preocupación generalizada de los padres por los daños en línea. Los defensores argumentan que establecer una edad mínima puede ayudar a reducir la exposición a contenido dañino, mitigar riesgos como el ciberacoso y promover un desarrollo social más saludable fuera de línea.
Los críticos de la propuesta han planteado dudas sobre cómo se implementaría la verificación de edad en la práctica. Se han debatido tecnologías como las comprobaciones de documentos y los sistemas biométricos como posibles herramientas para garantizar el cumplimiento, pero estos enfoques también generan debates sobre la privacidad, la protección de datos y la viabilidad práctica. Algunos observadores advierten que imponer la carga de la verificación a las plataformas y a las familias puede crear resultados desiguales o empujar a los menores hacia alternativas no reguladas.
La aplicación de la prohibición dependerá de la aprobación del Parlamento francés, que se espera debata el proyecto de ley a principios de 2026. El Consejo de Estado, un órgano jurídico consultivo clave, examinará el texto para evaluar su compatibilidad con las leyes nacionales y europeas vigentes antes de que avance en el proceso legislativo.
