La Oficina de Seguridad Nacional de Taiwán informó que los ciberataques vinculados a China tenían como objetivo la isla a una tasa media de 2,6 millones de intentos diarios, según su última evaluación anual. La agencia señaló que la cifra refleja una presión sostenida sobre la infraestructura digital de Taiwán y representa un aumento significativo en comparación con años anteriores.

 

 

En un informe publicado esta semana, la agencia afirmó que los ataques se centraron en sistemas que apoyan la vida diaria y la actividad económica. Estos incluían redes de telecomunicaciones, instalaciones energéticas, hospitales, servicios de emergencia, instituciones financieras y parques tecnológicos vinculados a la industria de semiconductores de Taiwán. La agencia describió la actividad como persistente y de gran alcance, orientada a sondear vulnerabilidades y recopilar información sensible.

La agencia señaló que el volumen de actividad cibernética aumentó durante periodos políticamente sensibles, incluyendo discursos importantes y periodos de mayor tensión a través del estrecho. También señaló que los picos de ciberataques a menudo coincidían con ejercicios militares chinos cerca de Taiwán, lo que sugiere coordinación entre las operaciones digitales y otras formas de presión.

Según el informe, los ataques incluían técnicas destinadas a interrumpir servicios e interceptar flujos de datos. Estos métodos implicaban intentos de saturar las redes, interferir con las comunicaciones y obtener acceso no autorizado a sistemas gubernamentales e industriales. La agencia señaló que la infraestructura de telecomunicaciones era un objetivo frecuente, reflejando su papel central tanto en la vida civil como en la seguridad nacional.

La evaluación caracterizó la actividad cibernética como parte de un patrón más amplio de amenazas híbridas que combinan operaciones cibernéticas con campañas de desinformación y señales militares. La oficina afirmó que estas acciones combinadas estaban diseñadas para crear presión a largo plazo en lugar de causar cortes inmediatos a gran escala.

China ha negado repetidamente toda implicación en actividades de hackeo respaldadas por el Estado. Pekín sostiene que se opone al cibercrimen en todas sus formas y ha rechazado las acusaciones de llevar a cabo operaciones cibernéticas contra Taiwán. El informe de la agencia no incluía una respuesta de las autoridades chinas.

Funcionarios taiwaneses afirmaron que el nivel sostenido de ciberataques supone riesgos tanto para la seguridad como para la economía. El informe destacó preocupaciones sobre los intentos de acceder a datos técnicos sensibles, especialmente en sectores vinculados a la fabricación avanzada y la investigación. Taiwán es un productor global clave de semiconductores, y la agencia afirmó que la protección de los sistemas relacionados sigue siendo una prioridad.

En respuesta, Taiwán ha ampliado la cooperación entre agencias gubernamentales y empresas privadas y ha incrementado el intercambio de información con socios internacionales. La oficina afirmó que mejorar la detección, las capacidades de respuesta y la coordinación ha ayudado a limitar el impacto de los repetidos intentos de intrusión, incluso cuando la actividad general sigue aumentando.

Deja un comentario