El regulador australiano de seguridad en línea ha llevado a Telegram a los tribunales, alegando que la plataforma de mensajería no eliminó repetidamente material terrorista tras recibir informes de usuarios. Si el regulador tiene éxito, el caso podría exponer a Telegram a sanciones civiles de hasta 54,6 millones de dólares australianos bajo el marco de seguridad en línea de Australia.

 

 

Los procedimientos fueron iniciados por la Oficina del Comisionado de eSeguridad, responsable de hacer cumplir las leyes de seguridad digital del país. El regulador argumenta que Telegram no respondió adecuadamente a las quejas sobre contenido extremista y permitió que ciertas publicaciones permanecieran accesibles a pesar de haber sido notificado de su presencia.

Según el documento judicial, usuarios australianos informaron de 12 publicaciones que contenían presuntamente material proterrorista entre julio y octubre de 2025. El Comisionado de eSeguridad afirma que tres de esos informes implicaban contenido ya identificado como material terrorista y alega que Telegram finalmente no eliminó 10 de las publicaciones reportadas ni tomó medidas contra las cuentas responsables de publicarlas.

Se dice que el material en disputa incluye vídeos relacionados con algunos de los atentados terroristas más conocidos de los últimos años, como los tiroteos de la mezquita de Christchurch en 2019 y el tiroteo masivo de 2022 en Buffalo, Nueva York. La comisionada de eSeguridad Julie Inman Grant dijo que el caso gira en torno a si el contenido vinculado a esos ataques seguía disponible después de que la plataforma fuera alertada de ello.

En lugar de aceptar las afirmaciones del regulador, Telegram ha indicado que impugnará el caso. La empresa dijo que rechaza las acusaciones y tiene la intención de impugnarlas en los tribunales. También afirmó que la lucha contra el contenido terrorista sigue siendo una prioridad, añadiendo que miles de comunidades extremistas han sido retiradas de la plataforma durante 2026.

La acción legal representa otro esfuerzo de las autoridades australianas para responsabilizar a las principales plataformas online por cómo moderan el material dañino. Bajo el régimen regulatorio australiano, las empresas que operan servicios digitales pueden enfrentarse a importantes sanciones económicas si no cumplen con las obligaciones obligatorias de seguridad en línea.

Telegram se ha convertido en uno de los mayores servicios de mensajería del mundo, reportando más de mil millones de usuarios activos mensuales. Sus funciones de comunicación cifrada lo han convertido en una plataforma popular para la distribución de noticias, comunidades públicas y mensajes privados, pero también han recibido un escrutinio sostenido por parte de gobiernos que buscan una aplicación más estricta contra contenido ilegal.

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