La Unión Europea ha impuesto sanciones a una aplicación de mensajería rusa y a su empresa matriz, alegando que el servicio fue desarrollado para facilitar la vigilancia por parte del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia. Esta medida forma parte del último paquete de sanciones de la UE dirigido a individuos y entidades vinculados al ciberdelito, el espionaje y los abusos de derechos humanos.
Según el Consejo de la Unión Europea, las sanciones tienen como objetivo a VK, el operador de la mayor plataforma de redes sociales de Rusia, VKontakte, por su implicación con Max, una aplicación de mensajería que, según funcionarios europeos, fue diseñada para apoyar capacidades de vigilancia estatal rusa. La UE alega que la aplicación permite a las autoridades rusas recopilar información de los usuarios bajo la legislación nacional que exige a las empresas tecnológicas cooperar con los servicios de seguridad.
Como resultado de las sanciones, los activos pertenecientes a las entidades designadas dentro de la Unión Europea serán congelados, mientras que a los individuos y empresas de la UE se les prohibirá poner a disposición fondos o recursos económicos. Las medidas también forman parte de un esfuerzo más amplio para limitar la capacidad de Rusia para utilizar plataformas digitales y empresas tecnológicas en apoyo a operaciones de inteligencia y actividades cibernéticas dirigidas a países europeos.
El paquete de sanciones también incluye a varias personas y organizaciones acusadas de participar en operaciones cibernéticas rusas. Entre los objetivo se encuentran miembros de los servicios de inteligencia rusos y empresas que, según funcionarios de la UE, proporcionaron apoyo técnico a ciberataques contra gobiernos e infraestructuras críticas en toda Europa.
Funcionarios europeos argumentan que las plataformas digitales que operan bajo jurisdicción rusa pueden verse obligadas a cooperar con agencias de inteligencia mediante legislación nacional. Los defensores de la privacidad llevan tiempo advirtiendo que los usuarios de servicios alojados en Rusia pueden enfrentarse a mayores riesgos de vigilancia porque las empresas pueden recibir solicitudes legalmente vinculantes para divulgar información de los usuarios o proporcionar asistencia técnica a las autoridades de seguridad.
Rusia ha rechazado las acusaciones occidentales previas de que utiliza empresas tecnológicas para realizar operaciones de vigilancia o ciberseguridad, y es probable que las últimas sanciones aumenten aún más las tensiones entre Moscú y la Unión Europea. La UE sostiene que las medidas están destinadas a responder a actividades cibernéticas maliciosas y reducir el riesgo que representan las organizaciones que considera que apoyan las operaciones de inteligencia rusas.
