Las agencias europeas de aplicación de la ley han desmantelado una red de fraude en inversiones de criptomonedas a gran escala que defraudó a víctimas por más de 50 millones de euros, tras una operación internacional coordinada que involucró a varios países.

 

 

La investigación, liderada por las autoridades austriacas y albanesas con el apoyo de Europol and Eurojust , resultó en la detención de 10 sospechosos y una serie de redadas dirigidas a la infraestructura del grupo. La acción siguió a una investigación de larga duración que comenzó en 2023 y se centró en una red que opera desde centros de llamadas y residencias privadas.

Durante las redadas coordinadas, los agentes incautaron casi 900.000 € en efectivo junto con cientos de dispositivos electrónicos, incluidos más de 400 ordenadores y más de 200 teléfonos móviles. Los investigadores también recopilaron medios de almacenamiento para análisis forenses, lo que sugiere que la operación dependía en gran medida de la infraestructura digital para gestionar víctimas y transacciones.

Las autoridades afirmaron que la red de fraude operaba con una estructura similar a la corporativa, empleando hasta 450 personas en múltiples departamentos. Estos incluían equipos responsables de la adquisición de clientes, operaciones financieras, soporte informático y recursos humanos, lo que indica una empresa criminal altamente organizada y escalable.

La táctica principal del grupo consistía en atraer a víctimas mediante anuncios en línea y ofertas fraudulentas de inversión, a menudo promocionadas en redes sociales. Una vez establecido el contacto inicial, las víctimas fueron transferidas a operadores de centros de llamadas haciéndose pasar por asesores financieros o corredores legítimos.

Los operadores se organizaron en equipos específicos por idioma para atacar diferentes regiones, incluyendo víctimas de habla inglesa, alemana, italiana, griega y hispanohablante. Esta estrategia de localización permitió a los estafadores ganar credibilidad y mantener una comunicación a largo plazo, aumentando la probabilidad de obtener pagos mayores.

Se persuadió a las víctimas para invertir en plataformas falsas de criptomonedas que simulaban actividad de trading y rendimientos. En muchos casos, los atacantes continuaron presionando a las víctimas para que hicieran depósitos adicionales tras los pagos iniciales, una táctica comúnmente asociada a las llamadas operaciones de “re-estafa”.

Una vez transferidos los fondos, las víctimas no podían recuperar su dinero. Los investigadores creen que los beneficios se canalizaron a través de una combinación de canales financieros tradicionales y sistemas de criptomonedas para ocultar su origen y movimiento.

La operación pone de manifiesto la creciente profesionalización del fraude relacionado con las criptomonedas, donde los grupos criminales adoptan estructuras empresariales, una comunicación multilingüe y una infraestructura coordinada para escalar operaciones más allá de las fronteras.

Las autoridades enfatizaron que la cooperación internacional era fundamental para desmantelar la red, ya que tanto las víctimas como la infraestructura estaban distribuidas en varios países. La investigación sigue en curso, con las fuerzas del orden continuando sus esfuerzos para identificar a más sospechosos y rastrear bienes robados.

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