An ha identificado a más de 75.000 personas vinculadas a actividades de denegación de servicio distribuidas y a infraestructuras desmanteladas que international law enforcement operation apoyan estos ataques.
La operación, conocida como Operación PowerOFF, fue coordinada por Europol con la participación de autoridades de 21 países. La última fase de acción tuvo lugar en abril de 2026 y se centró tanto en medidas de aplicación como de prevención dirigidas al ecosistema de DDoS por encargo.
Las autoridades enviaron más de 75.000 correos electrónicos y cartas de advertencia a personas identificadas como usuarios de los llamados servicios booter o estresores. Estas plataformas permiten a los usuarios lanzar ataques DDoS sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.
Como parte de la misma operación, las agencias de seguridad retiraron 53 dominios asociados con servicios de DDoS por encargo. Los investigadores también ejecutaron 25 órdenes de registro y realizaron cuatro detenciones relacionadas con la actividad.
La investigación se apoyó en datos obtenidos de infraestructuras incautadas, incluidos servidores y bases de datos utilizados por estos servicios. El análisis de este material reveló información sobre más de 3 millones de cuentas de usuario, lo que permitió a las autoridades identificar a las personas implicadas y coordinar acciones de seguimiento en múltiples jurisdicciones.
Los servicios booter suelen comercializarse como herramientas para probar la resiliencia de la red, pero se utilizan ampliamente para interrumpir sitios web, servicios online y redes saturándolos con tráfico. La disponibilidad de estos servicios ha reducido la barrera técnica necesaria para llevar a cabo ataques.
Las autoridades afirmaron que la operación no se limita a atacar a operadores de servicios. La fase actual incluye la interacción directa con los usuarios para intentar disuadir futuras actividades. Las medidas incluyeron notificaciones de advertencia, eliminación de sitios web relacionados de los resultados de los motores de búsqueda y la interrupción de la infraestructura que soporta los servicios.
La Operación PowerOFF forma parte de un esfuerzo internacional en curso lanzado en 2018 para cerrar las plataformas de DDoS por encargo y procesar a los implicados. La iniciativa ha involucrado a múltiples agencias, incluyendo Europol y organismos nacionales de aplicación de la ley, que trabajan para reducir la disponibilidad y el uso de estos servicios.
La investigación sigue en curso, con las autoridades analizando los datos incautados y emprendiendo acciones adicionales de cumplimiento tanto contra operadores como contra usuarios de plataformas DDoS por encargo.
