Todos los coches y furgonetas de pasajeros y furgonetas recién registrados en la Unión Europea deben ahora estar equipados con sistemas de monitorización orientados al conductor, diseñados para detectar distracciones y fatiga. El requisito entró en vigor el 7 de julio como parte del Reglamento General de Seguridad de la UE, ampliando una norma que se aplica a los modelos de vehículos recién aprobados desde 2024.

 

 

Los sistemas, conocidos como Advertencia Avanzada de Distracción del Conductor (ADDW), utilizan una cámara infrarroja o sensores equivalentes para monitorizar la atención del conductor. Si el sistema determina que el conductor está mirando hacia otro lado durante demasiado tiempo o muestra signos de fatiga, emite avisos visuales o sonoros destinados a reducir el riesgo de accidentes.

La Comisión Europea afirma que este requisito forma parte de su estrategia más amplia Visión Cero, que pretende eliminar muertes en carretera para 2050. Además de la monitorización del conductor, todos los vehículos recién matriculados deben incluir sistemas de frenado de emergencia mejorados, medidas de protección peatonal mejoradas, estándares actualizados de rendimiento de neumáticos y mejor visibilidad hacia adelante.

La introducción de cámaras obligatorias a bordo ha generado críticas por parte de defensores de la privacidad y de algunos conductores, que argumentan que la vigilancia continua del conductor podría crear nuevos riesgos de vigilancia. También se han planteado preocupaciones sobre si los fabricantes de vehículos podrían eventualmente recopilar o monetizar la información generada por estos sistemas.

Los reguladores de la UE sostienen que la tecnología está diseñada teniendo en cuenta las protecciones de la privacidad. Según la Comisión, los sistemas de monitorización operan en circuito cerrado, lo que significa que el análisis se realiza dentro del vehículo y los datos no están destinados a almacenarse o transmitirse fuera del coche como parte de su funcionamiento normal.

Algunos críticos siguen sin estar convencidos, argumentando que futuras actualizaciones de software o servicios de vehículos conectados podrían ampliar el uso de la tecnología. Otros cuestionan si la monitorización basada en cámaras puede distinguir de forma fiable entre una distracción peligrosa y un comportamiento normal de conducción, como revisar brevemente los retrovisores, los controles del salpicadero o los pasajeros.

La Comisión Europea afirma que los fabricantes de automóviles han tenido varios años para prepararse para los nuevos requisitos mediante una implementación gradual del Reglamento General de Seguridad. A partir de ahora, los fabricantes no podrán registrar nuevos turismos o furgonetas en la UE a menos que cumplan con las normas de seguridad actualizadas, incluido el sistema obligatorio de vigilancia del conductor.

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